Club Portugués de Caballito: cien años de historia

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Ubicado en la Avenida Pedro Goyena al 1400 constituye un verdadero espacio de voluntariado y solidaridad. Detalles de un rincón oculto de la Ciudad que merece ser descubierto.

El Club Portugués de Caballito cumplió cien años en mayo pasado. El espacio no cumple años vacios sino de acción ininterrumpida en la comunidad al servicio de los vecinos.

El lugar fue el primer centro de recreación  de la inmigración portuguesa en Argentina. Según la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el espacio promueve los valores típicos de un Club Social, donde la Solidaridad, el voluntariado, y el compromiso con las raíces colaboran con la cultura Argentina.

La historia relata que  un  13 de octubre  un grupo de 43 portugueses inmigrantes que habían llegado a nuestro país con intenciones de quedarse fundaron el primer Centro Unión Portuguesa que paso a llamarse años más tarde Club Portugués.

Luego de varias idas y vueltas para asentar el espacio en un lugar determinado, en 1552 habían adquirido un predio en caballito con el fin de instalarse definitivamente el barrio.

El Club Portugués tiene entre sus recuerdos un libro donde aparecen las firmas de los más prestigiosos personajes  de la época, tales como presidentes, legisladores, artistas y compositores que visitaron el lugar. En 2017 visitaron el lugar el Secretario General de las Comunidades Portuguesas en el Mundo y el primer Ministro de Portugal.

Todos los funcionarios que pasaron por el lugar aseguran que el mismo no cumple solo una función meramente recreativa sino de interacción y hospitalidad para quienes llegan por primera vez al país en busca de oportunidades.

La historia entiende que el mayor flujo de inmigrantes provenientes de Portugal se dio entre los años 1920 y 1930.La mayoría de ellos se refugiaron mayormente en las provincias del sur y se dedicaron a la pescadería, al petróleo y a la construcción de rutas y puentes.

La otra corriente migratoria eligió provincias como Santa Fe, Misiones y Mendoza. Los que decidieron quedarse en Buenos Aires se destacaron en el trabajo con ladrillo, la floricultura o la cultivación de grandes espacios en quintas.

Hoy el espacio ofrece diferentes actividades sociales, culturales y deportivas pero mayormente se destaca por su casa de comidas la cual es una de las más recomendadas y buscadas en la zona de Caballito.

Luego de su asentamiento el lugar procreó otros espacios pequeños denominados filhos o sub sedes que actualmente se ubican en el Gran Buenos Aires, González Catan, Isidoro Cassanova, Villa Tessei, Escobar y Esteban Echeverría.