Esquina tradicional de Boedo, también patrimonio cultural de la Ciudad

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La esquina de Homero Manzi y San Juan de Boedo, encierran más que el hombre de calles que se unen en intersecciones. Historia, cafés y charlas imborrable en una esquina que guarda lo más preciado de la identidad tanguera de los argentinos.

El café de la esquina más tradicional de Boedo, está a punto de cumplir los cien años.
Interminables charlas de personalidades importantes, lo más secreto del tango, su más pura manifestación y el desafío de luchar contra el tiempo.

El Gobierno de la Ciudad declaró patrimonio cultural a esas intersecciones que unen dos de las calles principales del barrio de Boedo.

Las esquinas están llenas de placas que representan la inmortalidad de su espacio y la importancia cultural para los porteños.

El lugar es un homenaje a lo más sagrado del tango y sus inmortales letras “San Juan y Boedo antiguo, cielo perdido, Pompeya y, al llegar al terraplén, tus veinte años temblando de cariño bajo el beso que entonces te robé… Nostalgias de las cosas que han pasado, arena que la vida se llevó ,pesadumbre de barrios que han cambiado y amargura del sueño que murió”.

El lugar tuvo su época de apogeo en los años 50, donde los vecinos se reunían a debatir sobre las interminables charlas de futbol al  soon de la música de las dos vitroleras que se encontraban en el lugar.

Durante unos años permaneció cerrado .Fue un tiempo de desencuentros en el barrio y la mística del tradicional  Boedo se perdía en esas esquinas.

Afortunadamente  en el 98 sus  dueños deciden volver a abrir las puertas del bar. Esta vez con refacciones y modestos arreglos que  le otorgaron más confort al lugar con esa innegable mezcla de sofisticación y barrio.

Hoy, a pesar del tiempo continúa siendo uno de los lugares más importantes del barrio. Un lugar de encuentros y representaciones culturales más importantes del país.

Decenas de turistas se acercan a preguntar sobre el lugar, atraídos por la dulce invitación barrial  y comparten en sus mesas un poco de la historia de Boedo.

Lo encuentros de San Lorenzo con sus rivales siempre son motivos de encuentros de cafés.
Cuadros, parte de la historia del Club de San Lorenzo de Almagro, con sus reiterativos triunfos y homenajes son parte de la decoración del lugar. Tango, ritmo, y letras que nos identifican con  lo más sagrado y puro del tango son otras características del lugar.

Lugar de encuentros, de sueños compartidos de historia de identidad barrial pero también de patrimonio cultural.