Importante hallazgo arqueológico en Parque de los Patricios

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Un durmiente del Ferrocarril de las Basuras

En 1873 se conjugaron las ideas de unir el ferrocarril del Oeste y el de Barracas, a través de una línea entre ambos, y la necesidad de la ciudad de buscar un destino común a los residuos domiciliarios, y así nace el llamado Ferrocarril de las Basuras.
Reunidas todas las basuras de la ciudad, por detrás del Mercado del Oeste (Plaza Once) a través de siete viajes diarios, que llevaban esa carga por Esparza, Loria, Oruro, Deán Funes, Zabaleta, se descargaban por detrás del camino al Puente Alsina (hoy Amancio Alcorta) para su quema posterior a cielo abierto.

El hollín característico de la zona, no cambió con la introducción de mejoras posteriores en los hornos, y ese ferrocarril que recorría con puentes o en terraplén varios de sus tramos por ser inundables, hacía pié en el cruce de las actuales avenidas Brasil y Caseros, para luego seguir en terraplén hasta “La Quema”.
De aquella última estación, hoy solo queda la casilla, transformada en Biblioteca del Ceamse, pero nada se mantiene en su recorrido, aparte del trazado serpenteante que diera origen a la calle Oruro.
Pero como si aquel pionero ferrocarril que “moría en La Quema” se negara a aceptar su defunción decretada en 1895, por el crecimiento urbano, al efectuar las excavaciones para las bases del Metrobús, en la intersección de las calles Brasil y Dean Funes, reaparecieron dos durmientes de aquel tendido, por el que la propia Por teña, desarrollara sus últimos recorridos.
En desconocimiento de su valor, uno fue usado como encofrado del nuevo tendido urbano, y el otro (descartado por su curvatura) quedó a un costado para su posterior retiro.
Quiso el destino que un vecino, conocedor de la existencia ferroviaria, comunicara al Foro de la Memoria de Parque de los Patricios, la presencia del mismo, para que en un rápido “rescate” el mismo fuera trasladado a su sede, y dispuestos los informes de data, y valor histórico correspondientes.
La entidad, que ya en otras excavaciones rescató material usado en el viejo Matadero de los Corrales (1872-1901) y del extinguido Zoo del Sur (1914-1930), ya ha decidido solicitar un espacio en la restaurada Ex Confitería del Zoo del Sur, para que se luzca el durmiente, con toda la información aleatoria.
Su estado es casi perfecto ya que por ser de quebracho, con alto contenido de tanino, su conservación puede darse tanto a la intemperie como enterrado, y muestra los restos de los elementos de fijación de los perfiles usados como vías, y el contacto con el martillo neumático, que, impertinente, lo despertó de su letargo de 140 años.