La nueva versión del mercado de San Telmo

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Un bario diferente y característico que se destaca por sus calles angostas, empremdadas y sus mercados históricos donde conviven las ofertas gourmet y los comerciantes. Un recorrido por sus patios gastronómicos que tanto gustan.

La atracción del barrio de San Telmo no termina en sus ofertas gastronómicas ni en sus calles angostas que recuerdan el pasado inmigrante de nuestras raíces.

Adentrándonos en el barrio podemos detenernos en sus patios comerciales de estilo , donde las ofertas  gourmet se mezclan con el ruido de las carnicerías, los pedidos de verdulería y la parrilla recién terminada.

En los últimos años el Mercado de San Telmo le abrió las puertas a un modelo exitoso en otras partes del mundo, y que parece estar funcionando también en Buenos Aires. Aquellos clásicos mercados de abasto -muchos de ellos nacidos entre fines del 1800 y principios del 1900-, hoy se reconvierten en sitios en donde se pueden probar sabores autóctonos y no tantos, y pagar precios accesibles. Así renovados, se transforman en un imán para turistas y locales.

A diferencia de otros barrios, los mercados en San Telmo funcionan como patios gastronómicos.

La mayoría de los espacios de San Telmo tienen entre 120 y 130 años de antigüedad.

El olor a carne asado suele ser frecuente los domingos, aunque después del mediodía todo se entremezcla para convertirse de noche en algo completamente diferente.

En los últimos diez años el barrio sufrió algunas modificaciones con el objetivo de adaptarlo a la modernidad. Sin embargo los cambios no fueron del todo bien vistos y muchos vecinos consideraron que afectaba la imagen de barrio tradicional que tenía desde hace más de 100 años,

A pesar de quienes se oponen  a los cambios la etapa de modernización del barrio continua viento en popa.

Del barrio de mercado antiguos, carnicerías y hasta farmacias de poca solo quedan restos.

La fiambrería de don Pedro y la panadería Manolito están a punto de cerrar y anuncian con un cartel la transferencia de sus locales; ambos con casi 40 años en el mercado. Mientras tanto, los puestos de antigüedades también resisten el embate. En el ingreso por la calle Defensa, conviven con locales de venta de dulce de leche y alfajores. Sobre el ingreso por Estados Unidos cerró un cotillón y se mantienen otros de mercería, feria americana y venta de libros usados.

Quienes se muestran a favor de la modernización sostienen que ciertos espacios representaban un peligro para el turista por lo deteriorado que se encontraba  algunos sectores.

Los modernistas entienden que los mercado de la zona en su mayoría  atraviesan un momento de renovación que no implica la ruptura con lo esencialmente característico del barrio.

Creemos que el barrio lo aprecia y necesitábamos este cambio. El mercado tiene unas particularidades constructivas que necesitan un mantenimiento exhaustivo”, explicaron algunos vecinos que apoyan las iniciativas  de renovación.