LOS SUEÑOS DE UN HISTORIADOR

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Como nace una investigación
(Dios dirá como sigue).

1)Una información conocida
Me he interesado desde la juventud, en estudiar la historia de mi barrio, y en difundirla, a través de recorridos guiados, audiciones radiales, entidades vinculadas a su identidad y memoria, y publicaciones en distintos medios, apoyando en lo posible mis comentarios sobre investigaciones personales, en aquellos puntos sobre los cuales tenía dudas, y a veces sobre los que no las tenía.

En esa línea he llegado por distintas vías, a tratar la existencia aún enhiesta de la “Ex Confitería del Zoo del Sur”, magnífica creación de Clemente Onelli, en el Parque de los Patricios de 1914, recreando el Templo de la Fortuna Viril, de su Roma nativa.
Me antecedieron en las investigaciones el Arquitecto Luis Jesús Martín y su colega Aquilino Gonzalez Podestá, antes que sus viajes en tranvía se lo llevaran al barrio de Caballito.
Entre los últimos funcionamientos del solar; (Registro Civil, Parroquia Policial), y los primeros, (Confitería del Zoo, y luego sede de la academia de tejido aborigen, ambos creados por el excéntrico Onelli), se cita su funcionamiento como sede del Teatro Municipal Infantil.

Esta entidad creada en 1913, para brindar rudimentos de actividad teatral a niños, que luego representaban en las plazas porteñas, iba a tener varias sedes iniciales, como la recién creada Dirección de Deportes, en los tres grandes parques de la zona sur; el Avellaneda; el Chacabuco, y el Patricios.
2) Una información inesperada
En el desarrollo de un programa radial que comparto con el Profesor Eduardo Lazzari, dedicado a polemizar sobre los temas cuyas efemérides se celebran, nos convocó un aniversario de la muerte de Alfonsina Storni, y como un dato más entre las muchas actividades que la misma desarrolló, surgió como un dato menor, haber sido Directora del Teatro Infantil Municipal.
3) Una sospecha motivadora
Sin dudarlo, empezamos a ligar datos para llegar a precisar si sus bucólicas enseñanzas pudieron haberse desarrollado en la romana, ya Ex Confitería. El marco de tiempo se acota, ya que ahondando en detalles, comprobamos que su designación fue por decisión de Carlos Martín Noel, Intendente de Buenos Aires, nombrado por Alvear en 1922, renunciante en 1927 y que desde 1928, se cambió su nombre a Instituto de Teatro Municipal Lavardén, y que coincidentemente, desde el mismo 1927, Alfonsina se muda a Rosario, por un año, y luego viaja a Europa.
4)La pesquisa se complica
Precisando en la vida de Alfonsina, descubrimos que ya en 1921, había sido nombrada docente de la Escuela para Niños Débiles de Parque Chacabuco, por lo que la investigación parecería llevarla hacia esa sede presunta.
Pero como ninguna investigación es fácil, otro dato nos desplaza hacia Parque Avellaneda, ya que desde 1920, Alfonsina vivía en la calle José Bonifacio 2011.
Como para desorientarnos más, documentamos que en ese año, asiste a reuniones del grupo Anaconda, una agrupación literaria de Capital Federal, en la casa del acuarelista Emilio Centurión, y por si fuera poco, a las de un grupo teatral en los altos del Teatro Empire, entonces ubicado en la esquina de Corrientes y Maipú, con lo cual concluimos que la geografía porteña estaba totalmente abierta a los gustos de Alfonsina.
Y aún se abre más el abanico, cuando confirmamos que además desde 1923 era titular en una cátedra del Conservatorio de Música y Declamación, y también maestra de Castellano y Aritmética en una escuela ¡¡de Bolívar!!.
Está documentado que por agotamiento, debía viajar (¿todavía más viajes?) para descansar a Mar del Plata y Los Cocos.
El lector comprenderá que a esta altura estamos casi tan agotados como la laboriosa Alfonsina, y aún no hemos rescatado ningún dato preciso que la pueda anclar, justo a ella, promotora del feminismo, al Templo de la Fortuna Viril de Parque de los Patricios.
5)El tango la trae al barrio
¿Qué nos sostiene en la búsqueda?
Pocos saben que Alfonsina era una excelente cantante de tangos y que sus dos tangos preferidos eran “Mano a Mano”, y “Gira-Gira”, de dos jóvenes autores, (Celedonio Flores y Enrique Santos Discépolo) con actividad común en el Café Benigno (de Rioja casi Caseros), donde “El Negro Cele” recitaba, y Enrique con la ñata contra el vidrio, espiaba a su hermano
Armando, mientras se formaba en el barrio, en las letras, la música y el teatro, junto a “Los Artistas del Pueblo”, antes de 1923.
Menos conocen las frases de Alfonsina, al inaugurarse el obelisco el 23 de mayo de 1936 cuando afirmó refiriéndose al tango que: “el barrio Sur era el baluarte de esa canción porteña”.
Y como sur, tango y Patricios eran sinónimos indisolubles, y en 1924, muerto Onelli, otras actividades se abrieron paso, ¿quién nos puede impedir que soñemos con los pasos ágiles de Alfonsina, por los remanidos pisos de la vieja Confitería del Zoo del Sur, mientras seguimos con la investigación?