Preocupa la violencia entre adolescentes

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Vivimos tiempos de crisis. La violencia se ha  infiltrado en la mente de los más chicos y la preocupación respecto a las peleas callejeras, los robos y la inseguridad,  entre otras manifestaciones de violencia  preocupa.

Cada día aumenta el caso de menores que roban a mano armada o utilizan su frágil apariencia para actuar en complicidad con otros delincuentes. Una problemática social que comenzó a ocupar los centros de debate estudiantil para frenar esta flagelo.

Grupos de menores de 17 años que roban  sus pares en pandillas sin tener idea de los problemas sociales que generan .La violencia se instala en la sociedad a través de los niños que antes considerábamos ingenuos inocentes e indefensos.

Robos simples desde celulares mochilas, zapatillas o camperas de marca son el centro de atención de menores de 15 años que se organizan para sustraer estos elementos a otros adolescentes de la misma edad en la vía pública. A veces a base de amenazas violentas y otras con arrebatos y a cara descubierta.

Los hechos generalmente son producidos cerca de las escuelas de mayor concurrencia urbana. El barrio porteño de Palermo es uno  de los más afectados por la violencia juvenil en los últimos años.

La creciente de violencia se extendió a otros barrios porteños como Caballito en cercanías al prestigioso colegio San Sirano de la Ciudad de Buenos Aires, donde varias autoridades docentes solicitaron la presencia policial para evitar la proliferación de estos episodios y asegurar la tranquilidad de padres y alumnos concurrentes.

La policía zonal pareciera comprometerse con algunas sendas de seguridad pero no son suficientes.

La problemática social crece. Cada día son más las denuncias de menores que 17 años que atacan de imprevistos  a sus pares para robarles algo de valor. Y el rango de edades disminuye y es esa la raíz de la preocupación social.

En cercanías al colegio marianista de la Ciudad de Buenos Aires se registraron varios episodios de idénticas características que alertaron a la comunidad de Caballito.
La modalidad pareciera extenderse en colegios donde concurren niños y adolescentes de poder adquisitivo familiar por lo que es común el robo de celulares de alta gama, notebook, tablet, equipo deportivos, zapatillas y camperas de marca.

Padres, docentes y asistentes sociales del Gobierno de la Ciudad se muestran preocupados y tienen como entro de debate la inseguridad callejera el robo y la imputabilidad.

Las peleas callejeras son otras de las problemáticas  a resolver. Cada vez se registran más desordenes en la vía publica por adolescentes que se enfrentan violetamente sin sentido.

Las peleas callejeras constituyen el 15% de los episodios que termina con algún herido en la vía pública asistido por algún uniformado. Y la problemática golpea todas las puertas, sin importar color religión ni poder adquisitivo. Un flagelo, al que todos debemos hacer frente.