Proponen reconvertir la antigua mansión del Dr. Francisco Beiró, en un Museo y Centro Cultural de la Democracia.

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Un grupo de vecinos del barrio de Villa Devoto, presentaron esta semana en la Junta Comunal 11 (Villa Devoto, Villa Santa Rita, Villa Mitre y Villa del Parque) un proyecto de Ley para  convertir la histórica vivienda ubicada en la calle José Cantilo 4500, en el Museo y Centro Cultural de la Democracia “Francisco Beiró”, para la realización de diferentes actividades culturales, artísticas y recreativas. En el año 2008, la Legislatura porteña, catalogó a este inmueble como parte del patrimonio histórico porteño, declarándolo de utilidad pública a la vivienda, los bienes muebles, e instalaciones originales de la casa, que pertenecían al Dr. Francisco Beiró, político argentino, diputado nacional a principios del siglo XX, e impulsor del progreso del barrio de  Villa Devoto.  Se trata de parte de la finca donde vivió el Dr. Francisco Beiró, y donde hace algunos años vivieron sus descendientes.  Actualmente la antigua mansión se encuentra en un estado lamentable, en una condición de abandono total,  y a punto tal de resultar irrecuperable.  La Junta Comunal 11 llevó a la Legislatura porteña, el pedido de los vecinos para que se expropie la propiedad. La iniciativa actualmente se encuentra en tratamiento en la Comisión de Cultura porteña.

El Doctor Francisco Beiró era un hombre sencillo, que habitaba en la casa de la calle José Luis Cantilo esquina Marcos Paz, en el corazón del barrio de Villa Devoto. El edificio central de su propiedad aun se conserva, el resto fue loteado, las caballerizas y cocheras fueron desmanteladas a comienzos de 1960, y  hoy este lugar es ocupado por el pulmón de manzana de un lujoso edificio.  El Dr. Beiró fue Comisionado Municipal, Presidente de la Comisión Municipal de Vecinos, Intendente de la Capital,  Diputado Nacional entre 1918 a 1922, y Ministro del Interior durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen en 1922. También formó parte del progreso de los barrios de Villa Devoto y Villa Real, empedrando sus calles y colocando el alumbrado público.  Se distinguió por su honradez, al momento de su muerte a los 51 años, su único bien material era su casa de Villa Devoto, sobre la que pesaban dos hipotecas. Es en esa mansión, donde concurrían los más importantes políticos argentinos de la década del 20. En sus comienzos, la casona ocupaba un cuarto de manzana, hasta que sus herederos decidieron fraccionar el terreno para su venta, y quedo reducida a la casa principal, que aún conserva una importante biblioteca.