Un tercio de los fallecidos en la Ciudad por coronavirus residían en Geriátricos.

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Según un informe oficial, entre el 28 al 32 por ciento del total de los fallecidos en la Ciudad de Buenos Aires por coronavirus, eran personas mayores residentes en Geriátricos porteños. Por este motivo, todos los trabajadores que cumplen función en las Residencias Geriátricas, trabajan bajo un alto nivel de estrés. El Defensor de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, solicito al Gobierno porteño que realicen testeos  con mayor frecuencia a todo el personal que trabaja en los Geriátricos, ya que el peligro subyace en el movimiento de los trabajadores del lugar. Según indica el Protocolo Sanitario, a todos los empleados que ingresan se les toma la fiebre, la saturación en la sangre y se les hace firmar una declaración jurada, que aseguren que no sienten ningún síntoma compatible con el virus.  Hasta el momento se registraron 4451 casos positivos de COVID-19 en todos los Geriátricos de la Ciudad.

La situación emocional que pasan los adultos mayores que viven en los Geriátricos, distanciados de todos sus familiares desde el 20 de Marzo, los lleva a un posible cuadro depresivo, y a situaciones a las que hay que estar alerta. Los especialistas señalan que es primordial que se adapten y acepten la realidad actual, como una de las claves para superar el aislamiento que les toca vivir. Además recomiendan la comunicación vía internet como una de las herramientas claves, para que no caigan en depresión. La importancia de los controles en las Residencias Geriátricas es fundamental, y las auditorias no se deben hacer telefónicamente, sino mediante una inspección presencial. Por otra parte destacaron que de nada sirve protegerlos de la pandemia, y no ocuparse de otra grave enfermedad como es la depresión.  Según las Autoridades Sanitarias, el grupo demográfico más frágil ante las amenazas potenciales de esta pandemia, es la población mayor de 65 años. Los adultos mayores tienen un sistema inmunológico más propenso a las enfermedades infecciosas,  y son más proclives a sufrir enfermedades pulmonares y cardiacas.  Además las constantes sensaciones de riesgo que provoca la expansión del coronavirus, afectan a su salud mental y pueden empeorar las condiciones de salud preexistente en el adulto mayor. En la Ciudad de Buenos Aires, la población de adultos mayores es de 630.000 personas que superan los 60 años, y siete de cada diez son mujeres. En las villas porteñas, la población adulta mayor es menor que en otras zonas de la Capital, es una población muy joven y oscila entre el 4 al 5 %. En el resto de la Ciudad se triplica, y puede alcanzar el 15 o 16 por ciento.